El lobo que todos tenemos dentro

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No soy de ver películas dos o tres veces. Con verla una vez estoy más que bien. Pero la película del director Martin Scorsese, “El Lobo de Wall Street”, es la excepción a esa regla.

La vi tantas veces que perdí la cuenta… y en todas me divierto y descubro algo nuevo. De hecho ayer a la noche, en un vuelo, fue la última vez que la vi. Y terminé igual de entusiasmado que la primera vez.

La actuación de Leonardo DiCaprio interpretando el rol del ex corredor de Bolsa Jordan Belfort es excelente. La película muestra la historia real de Belfort, que pasó de una aburrida vida en el Bronx, a ser un multimillonario rodeado de modelos y costosos barcos.

Su receta para la fortuna mezcla dos ingredientes infalibles: por un lado, una habilidad sobresaliente para la venta. Belfort podía venderle un buzón a cualquiera. Y por otro lado muy pocos escrúpulos para crear productos financieros donde el más beneficiado era, siempre y sin excepción, él mismo.

De esa forma, Belfort consiguió convertirse en millonario en muy poco tiempo.

Ahora, si bien la película me parece excelente, para aquél que está empezando en el mundo de las inversiones puede ser muy “peligrosa”.

¿Por qué peligrosa?

Bueno, porque la primera hora de la película muestra un mundo financiero ilustrado por las siguientes 4 características:

  1. Hay que comprar acciones de empresas muy pequeñas a precios muy bajos para ganar mucho dinero rápido.
  2. Hay que comprar y vender todo el tiempo, la clave es mantenerse activo siempre haciendo algo.
  3. Los bancos y los asesores financieros tradicionales sólo buscan vender sin importar qué le recomiendan al inversor individual.
  4. El mundo financiero es el mejor trabajo para vivir una vida de película rodeado de fiestas, autos caros y casas fastuosas.

Pero la realidad es totalmente diferente. Empecemos por desmitificar la primera creencia, que hay que invertir todo el dinero en pequeñas empresas. Como siempre decimos, no cabe duda de que este tipo de inversiones tienen un potencial de apreciación enorme. Como ninguna otra inversión en el mundo.

Sin embargo, también está claro que el riesgo de esas inversiones es muy alto. Por eso, nunca deberías invertir más del 15% de tu patrimonio en ese tipo de inversiones. Porque estas empresas pueden quebrar y desaparecer de un día para el otro. Tan simple y tan peligroso como eso.

¡Y muchos inversores invierten todo su dinero en este tipo de empresas!

Eso es lo que nunca hay que hacer a pesar de lo que muestra Belfort en la primera parte de la película.

Y esto también está relacionado a la segunda creencia. El mito popular del trader frente a una pantalla comprando y vendiendo todo el tiempo, reforzado por esta película, está cada vez más alejado de la realidad.

Por un lado porque este trabajo, hoy, las computadores lo hacen de forma automática (lo siento si te rompí la ilusión). Las personas están perdiendo la batalla contra los algoritmos que operan en forma automatizada, los cuales son más rápidos, más eficientes… y no sufren de stress.

Por otro lado, me gustaría romper con el mito del trader porque así no deben invertir los inversores individuales no especializados. Si lo hacen, es la mejor forma de perder todo su dinero en poco tiempo…

El tercer aspecto es una triste realidad. Hay que tener mucho cuidado con los consejos de inversión que dan los asesores financieros o los bancos. Es muy probable que, al igual que Belfort, el asesor solo quiera vender y generar comisiones para su bolsillo sin importarle si la inversión que recomienda es la mejor para la situación del inversor o no.

Por eso insisto tanto con que te capacites. Con que seas tú el que termine tomando las decisiones. Y por eso basamos nuestro negocio no en el cobro de comisiones, sino de suscripciones, de tal forma de eliminar ese conflicto de interés que existe entre las entidades financieras y sus clientes.

Para decirlo de forma clara: nosotros no generamos comisiones con nuestras ideas. Sólo queremos que éstas vayan bien para que nuestros lectores estén contentos con nuestros servicios y compren o renueven otras suscripciones. Ése es nuestro modelo de negocios.

El cuarto aspecto se termina de aclarar cuando la película va terminando, y es que hay que tener claro que el mundo de las finanzas no se diferencia de ningún otro mundo a la hora de cosechar éxitos: para ganar dinero y tener éxito hay que trabajar mucho, ser constante y perseverante. Los éxitos repentinos y súbitos son casi imposibles de mantener.

En la primera parte de la película se veía cómo el “lobo” que Belfort tenía dentro lo lograba. Pero en la segunda parte queda claro que mantener ese ritmo es casi imposible sin trabajo duro y consistente.

Tal como lo muestra la película, todos estamos tentados de copiar a Belfort cuando se trata de manejar nuestras finanzas personales. Pensamos que tenemos que “hacer muchas cosas”: movernos mucho, comprar y vender, gritar, pelearnos, buscar la “perlita”, la inversión del momento. Mucha energía, mucha adrenalina.

Pero lo cierto es que la actitud del lobo no funciona en el mundo de las finanzas personales. De hecho, lo que funciona es la actitud opuesta. Debemos armar un plan, llevarlo a cabo con tranquilidad, sin prisa pero sin pausa, y tener mucha perseverancia y constancia.

Lo sé, seguramente te esté desilusionando. Sería mucho más divertido actuar como el lobo interpretado por DiCaprio. Lo sé, lo lamento mucho, pero la realidad es que a la hora de manejar tus finanzas personales ser aburrido es mucho mejor negocio…

Te deseo un excelente fin de semana,

 

Federico Tessore

Director Inversor Global

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Acerca del Autor

Federico Tessore

Director de Inversor Global. En su columna semanal, aborda la inversión de una manera didáctica, directa y clara para acompañar al inversor en la toma de decisiones.

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