Pan para hoy, ¿hambre para mañana?

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Tras nueve años, la Reserva Federal hizo lo que todo el mundo esperaba: subió su tasa de interés. Los mercados reaccionaron positivamente en esa jornada, pero luego digirieron la noticia con fuertes caídas. ¿Qué podemos esperar para 2016?

Lo que no se animó a hacer Ben Bernanke durante su mandato presidencial al frente de la Reserva Federal, lo hizo Janet Yellen antes de cumplir su primer año como líder de la entidad: subir la tasa de interés de la mayor economía del mundo.

Tras nueve años sin movimiento alcistas, el pretexto fue que “aunque la economía mundial se sigue mostrando incierta, la economía estadounidense se ha robustecido”.

Estoy totalmente de acuerdo con la incertidumbre que hay en la economía mundial. No hay que ser un economista ni un experto en finanzas para darse cuenta de esto. Con tan sólo mirar ciertos números de crecimiento económico y de desempleo en forma transversal a nivel global, la señal es clara al respecto.

En relación a la segunda parte de la cita de Yellen (la del robustecimiento de la economía estadounidense), creo que es parcialmente cierto. Si uno mira la tasa de desempleo y la situación del mercado laboral, seguramente daríamos un voto de confianza a la decisión de la presidenta de la Fed de subir la tasa de interés.

Sin embargo, si vemos la situación del consumo, de la tasa promedio de expansión de la actividad y de la dinámica del comercio exterior estadounidense, la medida comienza a entrar en el terreno de la discusión.

Si bien los mercados fueron madurando la posibilidad de este ajuste alcista de la tasa, no fue una medida correcta por parte del Comité de Política Monetaria de la Fed. En un mundo donde existe todavía un claro sesgo hacia la aplicación de más estímulo monetario y más deflación que inflación, el comité no visualizó la urgencia del banco central estadounidense de aumentar las tasas.

Pero ya está hecho.

Ahora hay que medir las consecuencias desde la óptica del inversionista.

¿Qué esperar entonces?

Creo que hay dos efectos que deben interpretarse dentro de un horizonte temporal.

  1. Para el corto plazo, podemos ver un reforzamiento de la actividad económica en Estados Unidos. Esto se debe a que la suba de la tasa de interés en Estados Unidos potencia la fortaleza del dólar contra el resto de los activos financieros, sea monedas, commodities, bonos.

Si el precio de commodities como los energéticos, los metales industriales y los agrícolas, continúa a la baja, entonces los precios domésticos en Estados Unidos seguirán cayendo.

Allá el consumidor sí sentirá que ese efecto es permanente y podría animarse a gastar más, moviendo a la economía hacia un círculo virtuoso. El consumo, que representa dos tercios de la actividad, será el motor de expansión en el corto plazo.

Adicionalmente, en el corto plazo los bancos no ajustan inmediatamente el mayor costo de intermediación para financiar consumo e inversiones, por lo que no se verá resentido el repunte económico.

Sin embargo, esto no puede persistir a lo largo del tiempo…

La tasa de interés de corto plazo de referencia de la Reserva Federal, actúa como un espejo en el tiempo para el resto de las tasas de interés de la economía.

El gráfico anterior muestra que hay una relación casi perfecta entre la “Fed funds rate” y la tasa de rendimiento del bonos del Tesoro estadounidense a 10 años de plazo. Y así con el resto de las tasas de interés de la economía.

El encarecimiento del costo financiero será un golpe disuasivo para el consumidor. Creo yo que podríamos ver este efecto a partir de la segunda mitad de 2016 en la principal economía del mundo.

Al mismo tiempo, la mayor fortaleza del dólar seguirá hiriendo las exportaciones de ese país, que vienen bajando desde principios de año. Esto afectará mucho al empleo vinculado al sector exportador en Estados Unidos.

  1. El efecto riqueza positivo (mayor poder de compra) que daría la caída del precio de los commodities podría revertirse en algún momento de 2016. Un caso puntual es la industria petrolera, ya que prácticamente todas las empresas han anunciado fuertes recortes de sus planes de inversión y las compañías de fracking están en zona de colapso, lo que más temprano que tarde afectará la oferta de crudo.

Allí, los precios del petróleo deberían revertirse y volver a niveles de precios más sustentables de mediano plazo. Lo mismo podría suceder con el resto de las materias primas, principalmente los metales industriales.

Esto pegará en el poder de compra del consumidor. Y allí la Fed volverá a sentir el rigor negativo del ajuste de su política monetaria y estará en una situación de equilibrio inestable nuevamente.

Como dice el refrán, la movida de Yellen puede ser “pan para hoy, hambre para mañana”…

Para el inversionista, en ambos horizontes temporales, habrá oportunidades.

A tu lado en los mercados,

Diego Martínez Burzaco

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Acerca del Autor

Marta Lillo

Editora de IG Chile. Periodista y editora bilingüe especializada en negocios y finanzas, con estudios de posgrado en Inglaterra y Canadá. Fue subeditora de Finanzas de Diario Financiero y corresponsal de Morgan Stanley (MSCI). Con un lenguaje sencillo y claro, Marta te entrega consejos prácticos para tus finanzas personales.

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